3.2 La ortodoxia rechaza las representaciones que muestran a un hombre sujetando un saco

 

3.2 LA ORTODOXIA RECHAZA LAS REPRESENTACIONES QUE MUESTRAN A HOMBRE SUJETANDO UN SACO

 

 

 La gran mayoría de los académicos y biógrafos stratfordianos no entran a comentar la historia del monumento ni muestran las imágenes realizadas por Hollar y Dugdale. Probablemente, la causa principal de este silencio reside en la falta de argumentos convincentes con que respaldar la postura que ellos defienden.

 En su artículo sobre el monumento, Richard F. Whalen señala: “de los pocos estudiosos que comentan las divergencias entre el monumento actual y aquellos que representaban a un hombre sujetando un saco, la mayoría concluyen que fue un grave error de Dugdale y rechazan su esbozo por no ser fidedigno”.

 El primero de ellos fue, probablemente, el anticuario y prolífico escritor John Britton que en 1816, de forma resumida, tachó el grabado de Hollar como “falto de tacto e impreciso“. En 1853, el estudioso J.O. Halliwell-Phillips definió el grabado como “evidentemente demasiado impreciso como para revestir alguna autoridad”.

 Charlotte Stopes, destacada académica y activista en pro de los derechos de la mujer, publicó en 1914 el libro The True Story of the Stratford Bust en el que de forma profusamente documentada sostiene la autoridad del trabajo de Hollar y añade, que en él se representa al poeta cuando era viejo y se encontraba próximo a su muerte. La efigie, según ella, fue sustancialmente modificada para representar a un escritor.

 Los postulados de Stopes fue rechazados y menospreciados por sus colegas y, entre otros, por el biógrafo Sidney Lee que refiriéndose al grabado de Hollar indica: “difiere en demasiados detalles, por falta de precisión y pericia, del aspecto actual del monumento”.

 Como muy bien observa Richard F. Whalen, aquellos que junto a Lee sostienen este argumento, no explican como el monumento actual puede ser el estándar para fijar la precisión de una reproducción del monumento original.

 Otro académico defensor de la ortodoxia, M.H. Spielmann, en un artículo publicado en 1924, realiza un análisis sobre la autenticidad de las representaciones originales del busto. En su artículo, Spielmann sostiene que ambos, Dugdale y Hollar, fueron víctimas de sus ayudantes y equipos de trabajo. Spielmann menciona tres errores que localizó en el libro de Dugdale: una estatua ecuestre en la que el caballo tiene levantada la pata contraria a la que muestra el grabado, el monumento a Clopton en Stratford, donde algunos detalles se omiten o están al revés y el grabado del monumento a Carew (que también se halla en la Iglesia de Stratford), donde la posición de los esposos es la opuesta a la que se observa en el monumento actual.

 En su crónica, Mr. Spielmann indica que una figura escribiente sobre un cojín era, en aquella época, una forma usual de representación de un escritor, “casi un cliché”. Para ilustrar su observación, Spielmann cita varios monumentos. Curiosamente, ninguno de ellos muestra una figura escribiente asociada a un cojín.

 Uno de los pocos estudiosos stratfordianos que ha publicado el grabado de Hollar es Samuel Schoenbaum, lo hace en su libro: William Shakespeare: A Compact Documentary life (1975). Schoenbaum, refiriéndose a dicho grabado, afirma: “es suficientemente fiable”. Schoenbaum, como la mayoría de los representantes stratfordianos, apunta que Hollar se basó en el esquema de Dugdale.

 Brian Vickers representa una excepción entre los académicos stratfordianos. Vickers, junto a su colega Peter Beal,  sostiene en un artículo publicado en agosto de 2006 en The Times Literary Suplement (pág. 18-25), que los detallados informes históricos del monumento donde se especifica el deterioro y necesidad de efectuar reparaciones invalidan la recurrente reivindicación ortodoxa que defiende que el monumento actual es el mismo que el original. Vickers y Beal no analizan las posibles consecuencias que surgen a partir de estas observaciones.

 Vickers mostró su respaldo al artículo de Richard Kennedy The Woolpack Man (2005) donde coincide en apuntar que el boceto de Dugdale representa, más probablemente, a John Shakspere que a su hijo William. La figura muestra a un hombre mayor con un crecido mostacho. Las cabezas de leopardo que coronan los capiteles de las columnas son significativas para Vickers, que advierte que dichas cabezas forman parte del escudo de la ciudad de Stratford-upon-Avon en la que John ocupó varios cargos municipales. Los brazos en jarra sujetando un saco de lana 5 también, de acuerdo con Vickers, señalan al padre de William del que sabemos que fue un importante comerciante de lana.

 En la introducción al renombrado texto “The Oxford Shakespeare Companion” editado por Michael Dobson y Stanley Wells en 2001, sus editores nos informan de que se trata del trabajo más exhaustivo de referencia sobre la obra, la vida y la época en la que vivió Shakespeare. En dicha publicación no se hace alusión a la historia del monumento y se omiten las representaciones de Hollar y Dugdale.

 Las modernas biografías sobre Shakespeare, entre las que cabe destacar Shakespeare: A life, Park Honan (1998); In Search of Shakespeare, Michael Wood (2003) y Will in the World. How Shakespeare became Shakespeare, Stephen Greenblatt (2005), tampoco hacen ninguna referencia a la historia del monumento y a la problemática surgida con motivo de las diversas representaciones del mismo.

 Peter Farey, autor de una de las más conocidas páginas web que reivindican la defensa de la posible autoría de Marlowe, en su artículo “Was the monument altered” (2012) defiende las propuestas stratfordianas. Farey propone que Hollar no se desplazó a Stratford, sino que se limitó a realizar su grabado a partir del esbozo de Dugdale. Dugdale, probablemente por falta de iluminación, o por la acumulación de polvo, no se debió percatar del cojín, de la mano portando una pluma y de la hoja de papel sobre la que se apoya la mano izquierda, este gravísimo error pudo haber arrastrado a otros grabadores como Van der Gucht que, siguiendo la misma dinámica que Hollar, tampoco reprodujo el monumento original sino que se limitó a copiar el grabado de Hollar con ciertas licencias.

 Para dar más validez a su discurso, Farey presenta el grabado de George Vertue publicado en el libro de Pope (1723-25) como garante para desacreditar todas las representaciones del hombre sujetando un saco. Según Farey, Vertue fue el primer dibujante y grabador que visitó y realizó un diseño del monumento.

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NOTAS

5. El artículo de Richard F. Kennedy “The Woolpack Man”(2005) incluye los comentarios de 12 expertos que en su análisis sobre el saco, y especialmente a raíz de los remates de sus esquinas, concluyen que se trata, con toda probabilidad, de un saco de lana.

 

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