3. La historia del monumento de Stratford en homenaje a “Shakspeare”

 

 

 El monumento en memoria de “Shakspeare” (tal como figura escrito el nombre en la placa honorífica) está ubicado en la Iglesia de la Santísima Trinidad de la localidad de Stratford-upon-Avon. La simbología y la posible relevancia de los mensajes que en él se esconden son un tema clave en la investigación de la autoría y merecen un detallado análisis. No en vano, este monumento y su controvertida evolución viene suscitando polémica desde hace siglos.

 

3.1 CRONOLOGÍA DE LAS REPRESENTACIONES DEL MONUMENTO

 Hacemos a continuación un repaso de la historia del monumento desde su creación:

Creación del monumento: 1621-1622

 La primera mención al monumento la encontramos en la dedicatoria que Digges dedica al autor del First Folio, que fue publicado en 1623.

 Edgar I. Fripp,1 que fue administrador de la mencionada iglesia de Stratford, en su libro Shakespeare’s Stratford (1928) informa: “el presbiterio se encontraba en estado ruinoso en 1618. No fue hasta los años 1621-22, cuando sus paredes fueron reparadas y pintadas, las ventanas fueron provistas de vidrieras, de forma que el edificio estuvo presentable por primera vez desde la muerte de William Shakspere de Stratford”.

 Esta nota de Fripp invita a pensar que la construcción del monumento a “Shakspeare” coincide en el tiempo con la preparación y publicación del First Folio. Habían transcurrido más de cinco años desde que William Shakspere de Stratford recibiera sepultura en un entierro que pasó completamente desapercibido para la sociedad de la época.

 El monumento ha sufrido numerosas restauraciones a lo largo de su historia. La ortodoxia shakesperiana defiende que el busto actual, que guarda cierto parecido con el grabado que aparece en el First Folio, es fiel reflejo del original. Las evidencias acumuladas apuntan, no obstante, a que el aspecto de la inexpresiva figura que sostiene en su mano derecha una pluma de ave, mientras su mano izquierda descansa sobre una hoja de papel apoyada en un cojín (tal como podemos observarla hoy en día), dista mucho de la que mostraba el monumento original.

 

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(fig. 3.1) Vista parcial del presbiterio de la Holy Trinity Church donde se encuentra el monumento y la supuesta tumba de “Shakspeare”

 

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(fig. 3.3) Monumento a “Shakspeare”

 1. Primer boceto documentado: William Dugdale (1634)

 William Dugdale, prestigioso anticuario de Warwickshire, realizó en 1634 el primer dibujo que se conserva del monumento (fig. 3.4). Este boceto, que se encuentra en uno de sus diarios, es propiedad de sus descendientes.

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 (fig. 3.4) Boceto de Dugdale (1634)

 

2. Primer grabado editado: Wenceslaus Hollar (1656)

 Dugdale compaginó su profesión con la autoría de varios libros sobre arquitectura y monumentos de la antigüedad. Su inmensa obra Antiquities of Warwickshire Illustrated…, fue publicada en 1656 y contiene una recopilación exhaustiva de los monumentos funerarios y escudos de armas sitos en iglesias y catedrales del condado de Warwickshire.

 Wenceslaus Hollar, reconocido grabador bohemio, fue el autor de la mayoría de los grabados que ilustran el mencionado libro. Entre ellos encontramos el primer grabado del monumento a “Shakspeare” (fig. 3.5).

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      (fig.3.5) Grabado de Hollar, William Dugdale (1656)                      

 

 Tanto el esquemático dibujo de Dugdale como el grabado de Hollar muestran llamativas diferencias con el monumento actual y en ellos no hay rastro de la pluma, la hoja, o el cojín. El busto que aparece en  ambas ilustraciones exhibe  a una persona con semblante adusto, que luce mostacho y sujeta un saco con los brazos en jarra.

 Tanto Dugdale como Hollar son personajes que gozaban de gran reputación. Theodore D. Whitaker, prestigioso anticuario del siglo XIX, refiriéndose a Dugdale afirma: “era riguroso en los detalles, lo que se sumaba a una inquebrantable honestidad”. En la referencia a Dugdale que encontramos en el “Dictionary of National Biography” podemos leer: “era notable por la fiabilidad de su obra”.

 De los más de doscientos grabados que aparecen en su libro, ninguno de ellos, dejando aparte el que nos ocupa, contiene errores en sus características fundamentales.


(fig.3.6)   Grabado de Michael Van der Gucht, Nicholas Rowe (1709)

 

3. Segundo grabado editado: Michael Van der Gucht (1709)

 En 1709 se publica The Works of Mr. William Skakespeare, donde Nicholas Rowe, autor de la primera publicación de la obra editada de William Shakespeare, incluye un grabado del monumento. Este grabado fue realizado por el artista flamenco Michael Van der Gucht (fig. 3.6). Rowe había enviado al famoso actor de la época Thomas Betterton a Stratford para recabar información sobre la biografía del autor. Según informa el propio Betterton en la biografía incluida en esta edición, él mismo visitó la Iglesia de Stratford y allí consultó los datos existentes sobre el ilustre personaje.

 En su artículo: The Woolpack Man (2005), Richard J. Kennedy apunta:

 Todos estos testigos eran hombres respetados que no tenían motivos para falsear la historia o engañar a los lectores. A William Dugdale se le rindieron grandes honores como anticuario y más tarde se le condecoró con el prestigioso título nobiliario de “Garter King-of-Arms”. Thomas Betterton fue aclamado en su tiempo tanto como lo fue Laurence Olivier en el suyo y, además, fue alabado por su notable prudencia y modestia. Nicholas Rowe sería distinguido como Poeta Laureado de Inglaterra. El Dr. William Thomas, (que mencionaremos más adelante) fue un anticuario de máximo prestigio.

4. Tercer grabado editado: George Vertue (1723-25)

 George Vertue realiza un grabado del monumento que aparece en el volumen publicado por el célebre poeta Alexander Pope, The Shakespeare Plays (1723-25) (fig. 3.10).

 Pope fue un fanático defensor de la imagen de William Shakespeare. Se permitió el lujo de realizar modificaciones en algunos pasajes de su obra y fue uno de los máximos impulsores de la construcción del monumento a Shakespeare erigido en la Abadía de Westminster en 1740.

  En su artículo sobre el monumento de Stratford cuyo título es “Shakespeare’s Bust A Monumental Fraud” (El busto de Shakespeare, un fraude monumental), Richard F. Whalen 2 comenta:

 La primera representación de un escritor (no alguien sujetando un saco) en el monumento de Stratford fue realizada por George Vertue, que fue un experto y prolífico grabador.
 Se trata de una de las dos imágenes de Shakespeare que aparecen en la edición de “The Shakespeare Plays” de Alexander Pope 1723-25. El grabado de Vertue, que incluye además el texto del epitafio a “Shakspeare” (inscrito en la lápida de mármol situada inmediatamente debajo del busto) muestra, por primera vez, una figura escribiendo. El personaje porta una pluma mientras apoya su mano izquierda sobre una hoja de papel situada sobre un cojín, tal como podemos observar en el monumento actual. Asimismo, luce un pendiente, el cuello plano de un plebeyo 3 y de su aspecto se ha dicho que tiene un cierto parecido con el llamado retrato Chandos. 4 (fig. 3.7).
 Con toda probabilidad el escritor que representa Vertue es producto de su imaginación. No hay nada en su detallado diario que muestre que él o Pope hubieran visitado el monumento de Stratford hasta ese momento.

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(Fig.3.7)  Retrato Chandos (1610)

 

 En la imagen que aparece en el frontispicio del libro encontramos otra representación de Shakespeare. El rostro y las vestiduras en este grabado son más propias de un aristócrata que de un actor y son completamente diferentes a las que Vertue muestra en su representación del monumento de Stratford. (fig. 3.8).

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  (fig.3.8) Grabado realizado por George Vertue para el frontispicio del libro The Plays of Shakespeare de Alexander Pope (1723-5)

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(fig.3.9) Miniatura propiedad de la familia Harley 1717

 

 George Vertue, que había empezado a trabajar en 1720 para su patrón Edward Harley, conde de Oxford, fue comisionado en esa misma época para proporcionar a Alexander Pope un retrato de Shakespeare que sirviera para ilustrar su edición en seis volúmenes de la obra del autor.

 Vertue podía haber escogido como modelo el grabado de Droeshout del First Folio, el retrato Chandos o el grabado de Michael Van der Gucht que fue su propio maestro; sin embargo, eligió copiar un retrato de una miniatura (fig. 3.9). De acuerdo con el catálogo de la Walpole Society de 1914-15 dicha miniatura proviene de la colección de Robert Harley, padre del su patrón, y se encuentra actualmente entre las “Welbeck Abbey Miniatures”. No se conoce la identidad de la persona retratada. Para distinguirla del otro Shakespeare de Vertue, se la ha llamado “Shakespeare con gorguera”. Las gorgueras eran adornos caros y complejos que sólo la nobleza se podía permitir. Su lucimiento hubiera resultado muy pretencioso para un actor o un autor teatral.

by George Vertue, after Gerard Johnson, line engraving, circa 1700-1750 (circa 1620)

(fig. 3.10) Grabado del monumento a “Shakspeare” realizado por Vertue publicado en The Plays of Shakespeare de Alexander Pope (1723-5)

 

5. Segunda edición del libro de Dugdale (1730)

 El grabado de Hollar (fig. 3.5) reaparece sin cambios en la edición de 1730 del libro de Dugdale que fue realizada por el prestigioso anticuario William Thomas. Esta edición de la obra incluye, sólo sobre la localidad de Stratford, tres folios con notas y correcciones a la primera edición. William Thomas especifica en el prólogo del libro que él mismo visitó todas las iglesias del condado.

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(fig. 3.11) Esbozo del monumento de Stratford realizado por Vertue en 1737.

 

6. Esbozo del monumento de Vertue (1737)

 Catorce años después de la primera publicación de su grabado del monumento, Vertue visita la ciudad de Stratford. Lo hace con su patrón Edward Harley, que aparece en dicho esbozo para ilustrar la ocasión. Según el detallado diario de George Vertue, esta fue la primera ocasión en la que él y su patrón viajaron a Stratford. Harley fue hasta su muerte en 1741 mecenas del grabador.

 Este esbozo nos aporta suficientes indicios para poder afirmar que su grabado del monumento publicado en la obra de Pope difícilmente pudo ser extraído del original. A continuación se exponen cuatro razones argumentadas al respecto:

1. El primer cambio significativo lo observamos en los putti (las figuras de niños desnudos que aparecen sentadas a ambos lados de la cornisa que corona la hornacina). Tanto el grabado de Hollar (1656), como este esbozo copiado al natural, muestra las piernas de los putti sobresaliendo por fuera de la cornisa, sin embargo, en el grabado publicado en 1723-25 estos aparecen encuadrados dentro de la estructura.

2. Las proporciones del conjunto coinciden con los representados por Hollar y Dugdale. En los grabados de Hollar, Van der Gucht y posteriormente en el de Grignion, si trazamos una línea imaginaria uniendo el arranque de ambos lados del arco de medio punto de la hornacina, atravesaríamos la frente del busto esculpido. Por el contrario, esta línea imaginaria en el grabado de Vertue cruzaría la boca de la figura.

3. El tamaño y el aspecto de la cabeza en el esbozo de Vertue también se asemeja a los anteriormente citados. Apreciando la facilidad de trazo y la depurada técnica que Vertue muestra en sus trabajos, no se explica como la cabeza del busto del esbozo, que tiene gran parecido a la del dibujo de Dugdale, es mucho más pequeña que la que refleja su grabado. El boceto de Vertue, como es de esperar en un profesional de su categoría, plasma las proporciones con gran fidelidad. El hecho de que la composición del boceto coincida a grandes rasgos con la ubicación, detalles y dimensiones de la capilla, corrobora la información de que Vertue habría visitado el monumento cuando lo realizó.

4.  La mano derecha del escritor que muestra el esbozo de 1737, que parece portar una pluma, está desplazada hacia la izquierda cruzando por delante del torso que está también girado hacia la izquierda; por su parte, en el grabado de 1723-25, el brazo que sujeta la pluma está colocado casi en jarra a la derecha del torso y separado del mismo.

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7. Restauración del monumento organizada por Joseph Greene (1747-48)

 Todo apunta a que la remodelación más relevante del monumento se realizó entre 1747 y 1748 y fue organizada por Joseph Greene. Este sacerdote y maestro de gramática de la escuela de Stratford se encargó de recolectar fondos y de poner en marcha los trabajos necesarios para su reparación y embellecimiento. Greene, en alguna de sus alusiones al trabajo a realizar, utiliza la expresión: “el curioso monumento original”.

 Su restauración debió generar polémica, pues constan varios documentos en los que Greene explicita, quizá con excesiva insistencia, que el aspecto general del monumento no sufrió modificaciones sustanciales. La última defensa de su proyecto la encontramos en una carta dirigida a su propio hermano en la que, 28 años después de haberse efectuado la remodelación, Greene sigue intentando convencer sobre la fiabilidad de la misma.

 Existen bastantes indicios para sospechar que dicha restauración pudo suponer una transformación radical del aspecto del monumento y especialmente del busto.

 Los artífices de la restauración, de acuerdo con la información que Greene nos proporciona, fueron “Heath the carver”, en castellano “Heath, el tallista” (personaje que no ha podido ser identificado) y el pintor John Hall.

 El año 1748, además de señalar la finalización de la remodelación emprendida por Greene, es el mismo en el que está fechado el óleo del monumento firmado por John Hall (fig. 3.12). Este óleo, que bien pudo servir como modelo para dicha restauración, muestra un monumento enmarcado completamente por una estructura de piedra, tal como el que se observa en el grabado de Vertue de 1723-25. El hecho de que se obvien las vidrieras estaría evidenciando que ninguno de los dos artistas habría visitado el monumento de Stratford en el momento de la composición de estas obras.  

 La siguiente restauración documentada del monumento se llevaría a cabo en 1814. 

 

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 (fig. 3.12) Óleo del monumento realizado por John Hall (1748)

 A pesar de las múltiples restauraciones a las que se ha sometido el monumento desde entonces, el aspecto general, el atuendo, el uso del color y la postura de la figura actual son muy similares a lo que muestra el óleo de Hall. El altillo bajo la cornisa de la hornacina sobre el que se sitúan los putti muestra semejanzas con el grabado de Vertue. El remate de las esquinas y la anchura de la cornisa junto a las proporciones de la sobre estructura que contiene el escudo de armas vuelve a recordarnos el grabado de Hollar.

 Si observamos los dos pilares rectangulares sobre los que descansan las columnas corintias de la hornacina, parece evidente que tanto las columnas, como dichos pilares están situados en un plano anterior al de la losa con la inscripción honorífica, exactamente tal como aparecen en el grabado de Hollar.

 Las cabezas de animales sobre los capiteles de las columnas que se observan el dibujo de Dugdale y los grabados de Hollar, Van der Gucht y Grignion no figuran en los trabajos de Vertue y de Hall en los que encontramos unas pequeñas columnas de base cuadrada que elevan la cornisa separándola del resto del conjunto.

 La figura escribiente del óleo de Hall no muestra su mano izquierda y tampoco hay rastro de la hoja que se apoya en el cojín. El putto situado en el lado izquierdo sostiene una pala con su mano derecha, al tiempo que se apoya en una calavera con la izquierda. El putto correspondiente del grabado de Vertue sujeta una antorcha con una mano mientras apoya la otra en un reloj de arena.

 En 1769 el eminente pintor Thomas Gainsborough definió el busto de la siguiente manera: “Shakespeare’s Bust is a silly, smiling thing” (El busto de Shakespeare es una cosa tonta sonriente), con este argumento Gainsborough se negó a realizar un retrato del busto que le había sido solicitada por David Garrick con motivo del 150 aniversario de la muerte de Shakspere de Stratford.

 El busto del monumento debió ser un fiel reflejo del representado en el cuadro de Hall, pues el apelativo de Gainsborough puede ser perfectamente aplicable al escritor de su óleo.

 

8. Reedición del libro de Dugdale (1765) 

 La tercera edición del libro de Dugdale apareció en 1765. En ella encontramos decenas de correcciones a la edición anterior, sin embargo, el grabado de Hollar reaparece sin ningún cambio. Parece evidente que, pese a que habían transcurrido más de cien años desde su primera edición, y que probablemente miles de testigos en ese tiempo habían visto el grabado de Hollar y el monumento de Stratford, nadie debió hacer llegar a los editores quejas sobre la fiabilidad del mismo. Esta edición del libro vuelve a mostrar el monumento tal como lo reflejó Hollar y no como debió quedar tras la transformación a la que fue sometido bajo la dirección de Joseph Greene.

9. Grabado de Charles Grignion (1786)

 En su edición de 1786 de la obra de Shakespeare, John Bell publicó un grabado obra de Charles Grignion (fig. 3.13). Bell también se decantó por representar el monumento tal como lo encontramos en el grabado de Hollar.

 Habían pasado 38 años desde la remodelación de Greene, en la que, de acuerdo con el óleo de Hall, el busto representaba a un escritor. El hecho de que esta nueva edición de la obra de Shakespeare vuelva a mostrar un grabado similar al de Hollar, pone de manifiesto que sus editores no otorgan credibilidad a la nueva apariencia del busto y sí a la que mostraban las representaciones del monumento hasta entonces.

 

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(fig. 3.13) Grabado de Charles Grignion publicado por John Bell (1786)

 

 

NOTAS

1 : Fripp, Edgar I. Shakespeare’s Stratford(1928). London: Oxford University Press, 1928. pag. 72-74.

2 : Richard F. Whalen, The oxfordian, volumen VIII 2005.

3 : El sobre cuello de la prenda interior doblado y plano era un signo de pertenencia a la clase obrera conocida como “commoners”.

4 : El retrato Chandos es el más famoso retrato de William Shakspere. Según la mayoría de los especialistas es considerado el retrato más verosímil del negociante de Stratford. Su autoría se atribuye a John Taylor y está fechado en 1610.

 

3.2 LA ORTODOXIA RECHAZA LAS REPRESENTACIONES QUE MUESTRAN A HOMBRE SUJETANDO UN SACO

 

 La gran mayoría de los académicos y biógrafos stratfordianos no entran a comentar la historia del monumento ni muestran las imágenes realizadas por Hollar y Dugdale. Probablemente, la causa principal de este silencio reside en la falta de argumentos convincentes con que respaldar la postura que ellos defienden.

 En su artículo sobre el monumento, Richard F. Whalen señala: “de los pocos estudiosos que comentan las divergencias entre el monumento actual y aquellos que representaban a un hombre sujetando un saco, la mayoría concluyen que fue un grave error de Dugdale y rechazan su esbozo por no ser fidedigno”.

 El primero de ellos fue, probablemente, el anticuario y prolífico escritor John Britton que en 1816, de forma resumida, tachó el grabado de Hollar como “falto de tacto e impreciso”. En 1853, el estudioso J.O. Halliwell-Phillips definió el grabado como “evidentemente demasiado impreciso como para revestir alguna autoridad”.

 Charlotte Stopes, destacada académica y activista en pro de los derechos de la mujer, publicó en 1914 el libro The True Story of the Stratford Bust en el que de forma profusamente documentada sostiene la autoridad del trabajo de Hollar y añade, que en él se representa al poeta cuando era viejo y se encontraba próximo a su muerte. La efigie, según ella, fue sustancialmente modificada para representar a un escritor.

 Los postulados de Stopes fue rechazados y menospreciados por sus colegas y, entre otros, por el biógrafo Sidney Lee que refiriéndose al grabado de Hollar indica: “difiere en demasiados detalles, por falta de precisión y pericia, del aspecto actual del monumento”.

 Como muy bien observa Richard F. Whalen, aquellos que junto a Lee sostienen este argumento, no explican como el monumento actual puede ser el estándar para fijar la precisión de una reproducción del monumento original.

 Otro académico defensor de la ortodoxia, M.H. Spielmann, en un artículo publicado en 1924, realiza un análisis sobre la autenticidad de las representaciones originales del busto. En su artículo, Spielmann sostiene que ambos, Dugdale y Hollar, fueron víctimas de sus ayudantes y equipos de trabajo. Spielmann menciona tres errores que localizó en el libro de Dugdale: una estatua ecuestre en la que el caballo tiene levantada la pata contraria a la que muestra el grabado, el monumento a Clopton en Stratford, donde algunos detalles se omiten o están al revés y el grabado del monumento a Carew (que también se halla en la Iglesia de Stratford), donde la posición de los esposos es la opuesta a la que se observa en el monumento actual.

 En su crónica, Mr. Spielmann indica que una figura escribiente sobre un cojín era, en aquella época, una forma usual de representación de un escritor, “casi un cliché”. Para ilustrar su observación, Spielmann cita varios monumentos. Curiosamente, ninguno de ellos muestra una figura escribiente asociada a un cojín.

 Uno de los pocos estudiosos stratfordianos que ha publicado el grabado de Hollar es Samuel Schoenbaum, lo hace en su libro: William Shakespeare: A Compact Documentary life (1975). Schoenbaum, refiriéndose a dicho grabado, afirma: “es suficientemente fiable”. Schoenbaum, como la mayoría de los representantes stratfordianos, apunta que Hollar se basó en el esquema de Dugdale.

 Brian Vickers representa una excepción entre los académicos stratfordianos. Vickers, junto a su colega Peter Beal, en un artículo publicado en agosto de 2006 en The Times Literary Suplement (pág. 18-25), sostiene que los detallados informes históricos del monumento, en los que se especifica el deterioro y necesidad de efectuar reparaciones, invalidan la recurrente reivindicación ortodoxa que defiende que el monumento actual es el mismo que el original. Vickers y Beal no analizan las posibles consecuencias que surgen a partir de estas observaciones.

 Vickers mostró su respaldo al artículo de Richard Kennedy The Woolpack Man (2005) donde coincide en apuntar que el boceto de Dugdale representa, más probablemente, a John Shakspere que a su hijo William. La figura muestra a un hombre mayor con un crecido mostacho. Según él, las cabezas de leopardo que coronan los capiteles de las columnas son significativas y nos informa que dichas cabezas forman parte del escudo de la ciudad de Stratford-upon-Avon en la que John ocupó varios cargos municipales. Los brazos en jarra sujetando un saco de lana 5 también, de acuerdo con Vickers, señalan al padre de William del que sabemos que fue un importante comerciante de lana.

 En la introducción al renombrado texto “The Oxford Shakespeare Companion” editado por Michael Dobson y Stanley Wells en 2001, sus editores nos informan de que se trata del trabajo más exhaustivo de referencia sobre la obra, la vida y la época en la que vivió Shakespeare. En dicha publicación no se hace alusión a la historia del monumento y se omiten las representaciones de Hollar y Dugdale.

 Las modernas biografías sobre Shakespeare, entre las que cabe destacar Shakespeare: A life, Park Honan (1998); In Search of Shakespeare, Michael Wood (2003) y Will in the World. How Shakespeare became Shakespeare, Stephen Greenblatt (2005), tampoco hacen ninguna referencia a la historia del monumento y a la problemática surgida con motivo de las diversas representaciones del mismo.

 Peter Farey, autor de una de las más conocidas páginas web que reivindican la defensa de la posible autoría de Marlowe, en su artículo “Was the monument altered” (2012) defiende las propuestas stratfordianas. Farey propone que Hollar no se desplazó a Stratford, sino que se limitó a realizar su grabado a partir del esbozo de Dugdale. Dugdale, probablemente por falta de iluminación, o por la acumulación de polvo, no se debió percatar del cojín, de la mano portando una pluma y de la hoja de papel sobre la que se apoya la mano izquierda, este gravísimo error pudo haber arrastrado a otros grabadores como Van der Gucht que, siguiendo la misma dinámica que Hollar, tampoco reprodujo el monumento original sino que se limitó a copiar el grabado de Hollar con ciertas licencias.

 Para dar más validez a su discurso, Farey presenta el grabado de George Vertue publicado en el libro de Pope (1723-25) como garante para desacreditar todas las representaciones del hombre sujetando un saco. Según Farey, Vertue fue el primer dibujante y grabador que visitó y realizó un diseño del monumento.

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NOTAS

5. El artículo de Richard F. Kennedy “The Woolpack Man”(2005) incluye los comentarios de 12 expertos que en su análisis sobre el saco, y especialmente a raíz de los remates de sus esquinas, concluyen que se trata, con toda probabilidad, de un saco de lana.

 

3.3 LA INSOSTENIBLE REIVINDICACIÓN STRATFORDIANA

 Analizamos a continuación los postulados más significativos que sostiene la ortodoxia shakespeariana para defender su postura:

1)     ¿Se basó Hollar en el esbozo de Dugdale para la realización de su grabado?

 Los recurrentes postulados propuestos por los defensores de la candidatura stratfordiana defienden que Hollar no visitó el monumento sino que elaboró su grabado utilizando como modelo el esbozo de Dugdale.

 En su página web sobre los grabados de Wenceslaus Hollar, los conservadores del British Museum informan que son 183 las láminas de grabados contenidas en el libro Antiquities of Warwickshire Illustrated… realizadas por Hollar. Entre estas láminas, además de monumentos y escudos heráldicos, encontramos, entre otras cosas, dos tipos de mapas, unos son representaciones a vista de pájaro que muestran el conjunto de diversas áreas que componían el condado de Warwickshire, los otros son dibujos muy detallados en los que se muestran vistas y perspectivas frontales de algunas poblaciones, castillos o haciendas. Una de estas vistas muestra la localidad de Compton-Murdak, situada 14 kilómetros al este de la población de Stratford-upon-Avon (pág. 436), otro de estos dibujos muestra vistas del castillo de Kenilworth (pág. 160) situado 22 kilómetros al norte de Stratford. Estos mapas, no sólo tienen la impronta de Hollar, sino que también llevan su firma. No hay nada que invite a pensar que, aunque Hollar tuvo que pasar por las proximidades de Stratford para realizar estos dibujos, no se detuviera a visitar la más importante población de la zona, máxime cuando se tiene constancia de que varios grabados del interior de su destacada iglesia son obra suya, exactamente los grabados de los monumentos a Shakspeare, Clopton, Carew y dos láminas con los escudos de sus vidrieras.

 La historiadora Anne Thackray, en su discurso sobre la biografía de Wenceslaus titulado: Thy Shadows Will Outlast the Stone: Wenceslaus Hollar and the Art of the Book (2006) nos informa que el artista (Hollar), viajó por Inglaterra realizando dibujos de catedrales, fundaciones monásticas, tumbas y vidrieras para los libros de Dugdale.

 Es bien sabido que el diseño de dibujos es una parte esencial en el proceso del grabado. Para reproducir figuras con volumen, que tras horas de laborioso trabajo de taller se transformarán en detallados grabados, es imprescindible disponer de información tridimensional, tal como la que se obtiene con la aplicación de técnicas de perspectiva y sombreado.

 El esbozo del monumento a “Shakspeare” realizado por Dugdale, aunque demuestra que el autor es un gran observador y que es capaz de aportar mucha información esencial con muy pocos trazos, no pudo ser el modelo para el grabado de Hollar. Aparte de las razones ya esgrimidas, el dibujo de Dugdale carece de perspectiva y de cualquier otra información sobre la profundidad del mismo. Hollar no pudo haber deducido, por ejemplo, que las bases sobre las que se apoyan las columnas corintias sobresalían con respecto a la placa honorífica. Tampoco el casco de la armadura, situado sobre el escudo de armas, está suficientemente resuelto para que un grabador pueda representar en él una visera. Las piernas de los putti fueron un auténtico desafío para la poca pericia en la representación espacial que muestra Dugdale. Es evidente que no las supo plasmar en su dibujo y es dudoso que pudiera servir de modelo para un grabador profesional.

 Hollar, como la mayoría de los grabadores de prestigio, realiza un trabajo profesional de principio a fin. Esto incluye, siempre que es materialmente posible, la observación directa del monumento que se pretende representar en el grabado.

 Los diarios de Dugdale no contienen, ni mucho menos, dibujos de todas las obras representadas en su libro y así lo señalan los que lo han visto.6 Dicho sea de paso, estos diarios, que como mencionamos al principio pertenecen a sus descendientes, están rodeados por el secretismo y no se encuentran disponibles para su análisis, lo cual levanta no pocas sospechas. Lo que resulta evidente es que la limitada capacidad pictórica que demuestra Dugdale en sus esbozos genera una duda más que razonable sobre que éstos pudieran haber servido de modelo para los grabados de Hollar.

 Tal vez, la prueba más concluyente para afirmar que Hollar plasmó el grabado a raíz de sus propios dibujos nos la proporciona la confirmación de que los textos que acompañan al grabado son de su puño y letra.

 Para llegar a esta conclusión debemos observar una impresión de dicho grabado y entender el proceso de grabado con aguafuerte:

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(fig. 3.14) Página 520 del libro Antiquities of Warwickshire illustrated… que muestra los monumentos a William Clopton y su esposa (arriba) y a “Shakspeare” (debajo).  

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 La página 520 del libro Antiquities of Warwickshire illustrated..7 muestra una lámina de un grabado con aguafuerte realizado por Hollar. La base donde se realizan este tipo de grabados es una plancha de metal, generalmente cobre o cinc. Sobre esta plancha el artista grabador ejecuta normalmente varias técnicas de grabado. Cuando la plancha está lista para el proceso de impresión, se cubre con una fina capa de tinta toda su superficie y a continuación se elimina su exceso antes de proceder a colocar sobre ella la lámina donde se pretende dejar plasmada la impresión. Mediante el uso de una prensa se aplasta la lámina de papel contra la plancha. Al separarlas observamos invariablemente que la lámina, además de contener una representación inversa del grabado, muestra también el contorno de la plancha. Esta es una señal característica propia del proceso de impresión llamado intaglio o relieve hundido.

 Todos los textos que forman parte de estas impresiones están realizados con estiletes de punta cónica con los que el grabador delinea sus caracteres sobre la plancha de metal a la que previamente se ha aplicado una pátina de cera o barniz resistente a la solución de agua y ácido nítrico (aguafuerte). Estos estiletes producen un surco en la pátina. Posteriormente se introduce la plancha en un baño de aguafuerte donde el efecto del ácido convertirá dichos surcos en incisiones en el metal.

 Observando cualquiera de las láminas realizadas por Hollar que ilustran este libro, comprobaremos que el autor utiliza siempre la misma caligrafía para mostrar la ubicación del monumento.

 En la cabecera de la página (3.14) leemos: “In the north Ile” (En el pasillo norte). En el encabezamiento del monumento a Shakspeare leemos: “In the north wall of the Chancell is this monument fix” (En la pared norte del presbiterio está fijado este monumento).

 Si analizamos el libro de Dugdale comprobamos que los apuntes del grabador bien ubican el monumento o bien reproducen los textos que en él se encuentran. El resto de información relativa a los monumentos, poblaciones, personajes y sus anécdotas son obra del autor. En este libro, todos los textos redactados por Dugdale aparecen en caracteres de imprenta.

 Los escritos situados a la izquierda del grabado del monumento a “Shakspeare”, que incluyen el texto de la losa honorífica del monumento, el texto inscrito en una lápida sin nombre, y un tercero que relaciona ambos monumentos, son todos parte del grabado y por tanto obra del grabador. Hollar utiliza en todos ellos la misma caligrafía característica que podemos reconocer al compararla con el resto de su obra. 

 Antes de dedicarse de forma profesional al grabado, Wenceslaus fue dibujante miniaturista. El interés por los detalles queda reflejado en su obra. En el frontispicio del libro de Dugdale encontramos un retrato, firmado por Hollar, donde aparece Dugdale sentado junto a sus libros. En este grabado, no sólo la figura central y su vistosa chaqueta rematada en piel parecen llamar la atención del artista, también el mantel que cubre la mesa y los libros que están sobre ella muestran una gran profusión de detalles.

 Hollar, y así lo confirman las evidencias, estuvo en la iglesia de Stratford y allí realizó sus dibujos y tomó sus propias notas que luego se transformarían en las láminas grabadas que el libro de Dugdale dedica a la localidad de Stratford-upon-Avon. Si el monumento original hubiera representado el busto de un escritor, Hollar, sin duda, lo hubiera reflejado en su grabado.

2) ¿Es asumible la concatenación de errores que propone la propuesta stratfordiana? 

 La argumentación stratfordiana propone que Dugdale, Hollar, Rowe, Betterton, Thomas, Van der Gucht, Bell y Grignion estaban todos equivocados. Sencillamente, no repararon en que el hombre sujetando un saco, del que ellos dieron fe, era en realidad una figura escribiente. Esta asunción parece poco menos que imposible de mantener, máxime conociendo la reputación y la fiabilidad que encontramos en las biografías de todos estos personajes. En cualquier caso, no sería suficiente, necesitaríamos también explicar por qué, durante los noventa y dos años que transcurrieron entre la primera edición del libro Antiquities of Warwickshire Illustrated… de Dugdale y la restauración del monumento dirigida por Greene, no ha trascendido ninguna mención sobre dicha irregularidad.

 Durante la primera mitad del siglo XVIII, el fenómeno de exaltación de la figura de Shakespeare empezaba a ser un hecho. El libro de Dugdale se publicaría por tercera vez en 1765, más de cien años después de su creación, lo que nos dice bastante sobre la aceptación que esta obra mereció. En 1709, la primera publicación editada de la obra completa de Shakespeare por parte de Nicholas Rowe incluía un nuevo grabado del hombre sujetando un saco de lana. Este voluminoso trabajo, que constaba de seis tomos, debió formar parte de casi todas las bibliotecas de la época.

 George Vertue, su patrón Edward Harley y Alexander Pope, debían conocer la obra de Dugdale y también la edición de Rowe de la obra de Shakespeare que contiene el grabado de Van der Gutch, grabador flamenco que fue maestro de Vertue. Tenemos constancia de que en 1737 Harley y Vertue visitaron el monumento de Stratford. No se ha publicado ningún documento que indique que él o Harley manifestaran alguna queja sobre la fiabilidad de la obras de Dugdale, Hollar y Van der Gutch.

 En esa misma época Alexander Pope estaba probablemente involucrado en los preparativos para el diseño del monumento a Shakespeare que se erigiría en Westminster en 1740 y del cual fue uno de los principales mecenas.

 Pope fue un exaltado admirador de Shakespeare y la edición que hizo de su obra fue la primera en no incluir la imagen de un hombre sujetando un saco. Las imágenes respaldadas por Pope representan, en el caso del monumento de Westminster, a un poeta idealizado, a un aristócrata en el frontispicio de su libro, y a una figura escribiente en su grabado del monumento.

 Pope era un prolífico poeta y articulista del que se conserva abundante correspondencia. Entre toda esta documentación no se ha encontrado ninguna manifestación en contra de la fiabilidad de todas las representaciones del monumento de Stratford que se habían publicado hasta entonces. Ninguna de ellas se parece a las que Pope publica o patrocina.

 Las representaciones que Pope encarga a Vertue para ilustrar su libro no son consistentes y cada una contradice a todas las demás. Si a esto unimos los notorios silencios de ambos sobre las representaciones del monumento que exhiben a un hombre sujetando un saco, podemos concluir que Pope y Vertue no restan ninguna credibilidad a la obra de Hollar y Dugdale, más bien, su incoherencia la refuerza.

 Como ya hemos comentado, a pesar de los miles de testigos que los grabados de los libros de Dugdale y Rowe acumularían a lo largo de casi cien años, no ha trascendido una sola manifestación sobre la incongruencia entre estos y el monumento real. La magnitud y la importancia de esta evidencia sólo puede ser refutada por argumentos cuyo peso sea tan demoledor como el que esta representa.

3) ¿Pudo Dugdale realizar su esbozo basándose en un monumento original similar al actual? 

 En su libro sobre las antigüedades de Warwickshire, Dugdale reproduce los texto completos de las lápidas de Anne, la esposa de William Shakspere; Susanna, su hija mayor; John Hall, su marido, y Thomas Quince, marido de su hija Judith. Aunque el libro dedica más de siete páginas de texto a la localidad de Stratford, Dugdale sólo dedica esta frase al poeta:

 One thing more, in reference to this ancient Town, is observable that it gave birth and Sepulture to our late famous Poet, Will Shakespere whose Monument I have inserted in my discourse of the Church.

 Una cosa más, en referencia a esta vieja ciudad, es constatable que en ella nació y murió el poeta de fama reciente, Will Shakespere cuyo monumento he insertado en mi discurso sobre la Iglesia.

 Habían pasado 40 años desde la muerte de Shakspere. Este texto, con la frialdad y la desafección que transmite, no casa con el discurso stratfordiano sobre la fama y el prestigio del que debería gozar en esa época el insigne personaje.

 El autor es muy preciso al usar el término insertar, él no escribió una sola palabra sobre el monumento a “Shakspeare”, pero sí insertó una lámina grabada realizada por Hollar que incluye el grabado del monumento y sus textos. Dugdale fue extremadamente cauto en sus comentarios sobre el poeta y su monumento. Como veremos en el próximo capítulo, tenía razones para ello.

 En cualquier caso, no hay motivos que inviten a poner en duda que Dugdale realizara en 1634 un boceto basado en la observación directa del monumento a Shakspeare. El diario de Dugdale tiene casi cuatrocientos años y podría contener información relevante sobre el asunto de la autoría. El boceto del monumento a Shakspeare es lo único que ha trascendido de este diario.

 Los defensores de las tesis stratfordianas mantienen que Dugdale interpretó erróneamente el monumento. Argumentar que, tal vez por falta de luz o exceso de polvo, transformó una mano portando una pluma, una hoja y un cojín en un mullido saco con cuatro nudos característicos en sus esquinas con unos brazos dispuestos en jarra con las manos apoyadas verticalmente en el saco, no tiene consistencia. No se trataba de un aficionado con exceso de imaginación. El insigne anticuario vio también dos cabezas de felinos sobre los capiteles de las columnas y un crecido mostacho donde según la ortodoxia no había nada mínimamente parecido. A Dugdale no le faltó luz cuando copió los textos de las lápidas de las cuatro tumbas de los familiares de William. La tumba de la esposa de William está casi a pie del monumento.

 A diferencia de los incongruentes trabajos de Vertue publicados en las obras de Pope, el dibujo de Dugdale es totalmente consistente con todos los demás grabados y publicaciones del monumento hasta 1748. Si a esto añadimos el prestigio de todas sus publicaciones y su intachable reputación, podemos afirmar que su esquema supone una evidencia de la máxima importancia sobre el aspecto que debió tener el monumento original.

 El objetivo de la argumentación aquí esgrimida es dejar patente que Hollar, durante los viajes que efectuó por el condado de Warwickshire entre 1652 y 1656, visitó el monumento a “Shakspeare” y allí realizó los dibujos y anotaciones que luego quedarían reflejados en los cinco grabados de la Iglesia de Stratford que contiene el libro de Dugdale. A partir de esta consideración, el discurso stratfordiano, que intenta convencernos de que las representaciones del hombre sujetando un saco se deben a una concatenación de errores, pierde toda su credibilidad.

 En el capítulo X intentaremos desentrañar el importante mensaje que se puede extraer tras un estudio iconográfico e iconológico del conjunto del monumento considerando el críptico mensaje que contiene su placa honorífica y la valiosa información que se desprende de las dedicatorias de las publicaciones de la obra de Shakespeare.

 

        

                  

NOTAS 

6 : Gerard E. Downs, es el autor de la única fotografía publicada del esbozo de Dugdale sita en un diario que es propiedad de los herederos de Dugdale. Downs informa en su escueta descripción de dicho diario, que el monumento a la familia Carew no está contenido en el mismo. (Ref pend.)

 7 : El libro Antiquities of Warwickshire Illustrated... de Dugdale está  disponible para su consulta online en la web. archive.org.

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